jueves, 1 de noviembre de 2012

Historia del Arte- Roma



INTRODUCCIÓN ARQUITECTURA ARTE ROMANO

Si bien es cierto que las obras arquitectónicas romanas fueron el resultado de la aplicación de las proporciones griegas a la arquitectura abovedada de los etruscos, no dejaron de carecer de un carácter totalmente propio, de su sello distintivo. Para empezar, a partir del siglo II a.C. los arquitectos de la antigua Roma contaban con dos nuevos materiales deconstrucción. Uno, el "opus cementicium", era un tipo de hormigón armado prácticamente indestructible.

Por otro lado estaba el "opus latericium" o ladrillo, que permitía una gran versatilidad y el cual, combinado con el anterior, permitía la construcción de bóvedas de enormes dimensiones y muy ligeras. Los romanos también modificaron el lenguaje arquitectónico recibido de los griegos cuando sumaron a los heredados (dórico, jónico y corintio)dos nuevos órdenes de construcción: el toscano y el compuesto.

La evolución de la arquitectura romana se ve reflejada fundamentalmente en dos ámbitos, el de las obras públicas y el de las obras privadas. Las primeras, tales como templos, basílicas, anfiteatros, arcos triunfales, columnas conmemorativas, termas y edificios administrativos, eran de dimensiones monumentales y formaban un conglomerado desordenado alrededor del foro, o plaza pública, de las ciudades.

Por su parte, las segundas, como los palacios urbanos y las villas veraniegas de la clase patricia, se desarrollaron en zonas privilegiadas delas ciudades y sus alrededores, con una decoración fastuosa y centralizadas entorno a un jardín. La plebe, en cambio, vivía en construcciones de varias plantas llamados "insulae" muy parecidos a nuestros actuales edificios, con ventanales que daban acceso a balcones y terrazas, pero sin las divisiones en ambientes de estos últimos.

Sus característicos techos de tejas de barro cocido todavía subsisten en pleno siglo XX. La ingeniería civil merece un párrafo aparte. Además de construir caminos que unían todo el imperio, los romanos edificaron acueductos que llevaban agua limpia alas ciudades y también desarrollaron complejos sistemas de alcantarillado para verter las aguas residuales. El concepto de gran urbe que tenían los romanos, definitivamente era muy similar al que existe en nuestros días.

INTRODUCCIÓN ESCULTURA ARTE ROMANO

Los romanos tuvieron en alta estima las obras totalmente naturalistas, dinámicas y proporcionadas de la estatuaria griega. Cuando no podían transportar las obras más preciadas de Fidias, Policleto o Praxíteles, las hacían copiar por sus propios escultores, con lo que surgieron importantes escuelas de copistas. Estas llegaron pronto a un excelente nivel en su cometido. Es así que el arte estatuario del imperio compensó con cantidad su falta de originalidad.

Hallando en la escultura la manera ideal de perpetuar la historia y sus protagonistas, proliferaron los bustos, retratos de cuerpo entero y estatuas ecuestres de emperadores y patricios, que así pasaron a la posteridad elevados prácticamente a la categoría de dioses. Claudio, por ejemplo, se hizo esculpir con los atributos de Júpiter, y Augusto se hizo retratar con sus galas militares, enfundado en una armadura que dejaba entrever los músculos del "Doríforo" de Policleto.

La narración de hechos históricos y campañas militares, tomó forma en los relieves. Primero se utilizaron como soporte los frontispicios de templos y arcos triunfales. Pero estas superficies pronto resultaron estrechas para el volumen de los acontecimientos que debían transmitir. Así fue como nacieron las columnas conmemorativas, alrededor de las cuales, se esculpían las imágenes de las batallas del imperio hasta en sus más mínimos detalles.

INTRODUCCIÓN PINTURA ARTE ROMANO

La pintura romana estuvo estrechamente ligada a la arquitectura,
y tuvo un fin estrictamente decorativo. Ya en el siglo II a.C., en tiempos de la república, era costumbre entre las familias patricias, afanadas en expresar su riqueza, hacer imitar en sus viviendas urbanas y veraniegas la opulenta decoración de templos y palacios. Gracias a un logrado efecto óptico, se llegaban a fingir en los muros puertas entreabiertas que daban acceso a habitaciones inexistentes.

Además de los ornamentos palaciegos, los temas favoritos enmarcados por esta arquitectura ficticia solieron ser escenas de la mitología griega, vistas de ciudades o plazas públicas y bucólicos paisajes típicamente romanos. Con el tiempo, mediado el imperio, esta moda se fue atemperando y las grandes pinturas murales fueron reduciendo sus dimensiones, para convertirse, finalmente, en pequeñas imágenes decorativas.

Esto en cuanto a la pintura propiamente dicha, porque, conviviendo con ella en los hogares adinerados y en no pocos edificios públicos, fue el mosaico el otro gran favorito de la decoración de interiores romana. Los temas predilectos realizados con esta complicada y minuciosa técnica fueron por un lado el retrato, bien personal o familiar, y por otro lado las omnipresentes escenas mitológicas, y los paisajes rurales o marinos, incluída su fauna y flora.


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