jueves, 1 de noviembre de 2012

Historia del Arte- Roma



INTRODUCCIÓN ARQUITECTURA ARTE ROMANO

Si bien es cierto que las obras arquitectónicas romanas fueron el resultado de la aplicación de las proporciones griegas a la arquitectura abovedada de los etruscos, no dejaron de carecer de un carácter totalmente propio, de su sello distintivo. Para empezar, a partir del siglo II a.C. los arquitectos de la antigua Roma contaban con dos nuevos materiales deconstrucción. Uno, el "opus cementicium", era un tipo de hormigón armado prácticamente indestructible.

Por otro lado estaba el "opus latericium" o ladrillo, que permitía una gran versatilidad y el cual, combinado con el anterior, permitía la construcción de bóvedas de enormes dimensiones y muy ligeras. Los romanos también modificaron el lenguaje arquitectónico recibido de los griegos cuando sumaron a los heredados (dórico, jónico y corintio)dos nuevos órdenes de construcción: el toscano y el compuesto.

La evolución de la arquitectura romana se ve reflejada fundamentalmente en dos ámbitos, el de las obras públicas y el de las obras privadas. Las primeras, tales como templos, basílicas, anfiteatros, arcos triunfales, columnas conmemorativas, termas y edificios administrativos, eran de dimensiones monumentales y formaban un conglomerado desordenado alrededor del foro, o plaza pública, de las ciudades.

Por su parte, las segundas, como los palacios urbanos y las villas veraniegas de la clase patricia, se desarrollaron en zonas privilegiadas delas ciudades y sus alrededores, con una decoración fastuosa y centralizadas entorno a un jardín. La plebe, en cambio, vivía en construcciones de varias plantas llamados "insulae" muy parecidos a nuestros actuales edificios, con ventanales que daban acceso a balcones y terrazas, pero sin las divisiones en ambientes de estos últimos.

Sus característicos techos de tejas de barro cocido todavía subsisten en pleno siglo XX. La ingeniería civil merece un párrafo aparte. Además de construir caminos que unían todo el imperio, los romanos edificaron acueductos que llevaban agua limpia alas ciudades y también desarrollaron complejos sistemas de alcantarillado para verter las aguas residuales. El concepto de gran urbe que tenían los romanos, definitivamente era muy similar al que existe en nuestros días.

INTRODUCCIÓN ESCULTURA ARTE ROMANO

Los romanos tuvieron en alta estima las obras totalmente naturalistas, dinámicas y proporcionadas de la estatuaria griega. Cuando no podían transportar las obras más preciadas de Fidias, Policleto o Praxíteles, las hacían copiar por sus propios escultores, con lo que surgieron importantes escuelas de copistas. Estas llegaron pronto a un excelente nivel en su cometido. Es así que el arte estatuario del imperio compensó con cantidad su falta de originalidad.

Hallando en la escultura la manera ideal de perpetuar la historia y sus protagonistas, proliferaron los bustos, retratos de cuerpo entero y estatuas ecuestres de emperadores y patricios, que así pasaron a la posteridad elevados prácticamente a la categoría de dioses. Claudio, por ejemplo, se hizo esculpir con los atributos de Júpiter, y Augusto se hizo retratar con sus galas militares, enfundado en una armadura que dejaba entrever los músculos del "Doríforo" de Policleto.

La narración de hechos históricos y campañas militares, tomó forma en los relieves. Primero se utilizaron como soporte los frontispicios de templos y arcos triunfales. Pero estas superficies pronto resultaron estrechas para el volumen de los acontecimientos que debían transmitir. Así fue como nacieron las columnas conmemorativas, alrededor de las cuales, se esculpían las imágenes de las batallas del imperio hasta en sus más mínimos detalles.

INTRODUCCIÓN PINTURA ARTE ROMANO

La pintura romana estuvo estrechamente ligada a la arquitectura,
y tuvo un fin estrictamente decorativo. Ya en el siglo II a.C., en tiempos de la república, era costumbre entre las familias patricias, afanadas en expresar su riqueza, hacer imitar en sus viviendas urbanas y veraniegas la opulenta decoración de templos y palacios. Gracias a un logrado efecto óptico, se llegaban a fingir en los muros puertas entreabiertas que daban acceso a habitaciones inexistentes.

Además de los ornamentos palaciegos, los temas favoritos enmarcados por esta arquitectura ficticia solieron ser escenas de la mitología griega, vistas de ciudades o plazas públicas y bucólicos paisajes típicamente romanos. Con el tiempo, mediado el imperio, esta moda se fue atemperando y las grandes pinturas murales fueron reduciendo sus dimensiones, para convertirse, finalmente, en pequeñas imágenes decorativas.

Esto en cuanto a la pintura propiamente dicha, porque, conviviendo con ella en los hogares adinerados y en no pocos edificios públicos, fue el mosaico el otro gran favorito de la decoración de interiores romana. Los temas predilectos realizados con esta complicada y minuciosa técnica fueron por un lado el retrato, bien personal o familiar, y por otro lado las omnipresentes escenas mitológicas, y los paisajes rurales o marinos, incluída su fauna y flora.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Arte Griego

La escultura griega
INTRODUCCIÓN
En Grecia se descubre el poder libre da la contemplación estética. Sin perjuicio de que las imágenes tengan un significado religioso, pueden atraer por su propia belleza. Surge así un sentido autonómico del arte.
El hombre se convierte en el protagonista del arte. Su evolución irá desde un arte casi abstracto en los primeros tiempos a un arte extremadamente realista basado más que en la plasmación de un determinado individuo, en la recreación de un tipo o especie. De ahí que sea un realismo idealizado.
La mayoría de las obras originales se han perdido y hoy podemos tener conocimiento de ellas a partir de copias romanas de épocas posteriores.
La importancia de la escultura griega es capital, ya que será el referente para todo el desarrollo de la escultura posterior en occidente.

Apolo de Belvedere
CARACTERÍSTICAS
Motivo predilecto de la representación fue la figura humana, mientras que el mundo animal y vegetal quedaron relegados a un segundo plano.
Constante preocupación por representar el cuerpo humano mediante un sistema correcto de proporciones.
Material principal fue la piedra (el mármol), pero a partir del siglo V a. C. se extendió el uso del bronce, mediante la técnica de fundición en hueco.
La escultura solía estar pintada para dotar de mayor realismo a las figuras. Pero sus colores se acabaron desprendiendo y durante mucho tiempo se tuvo la falsa creencia que los griegos preferían el color natural de la piedra a la policromía.

CRONOLOGÍA Y EVOLUCIÓN
Periodo arcaico
Siglos VII y VI a. C.
Se mantiene el concepto de estatua bloque creado en Egipto.
Los kuroi son estatuas votivas de los atletas triunfadores en los juegos. Están totalmente desnudos. Sus labios permanecen cerrados, llevan larga cabellera, dispuesta radialmente y terminando en rizos sobre la frente. En su rostro se percibe una sonrisa llamada arcaica, que da vida a estas rígidas figuras. Es fácil observar la derivación de modelos egipcios. Los brazos se pegan al cuerpo y las extremidades inferiores, aun cuando se dispongan en plan de marcha tienen las plantas adheridas al suelo. Observan la ley de la frontalidad, según esta ley el cuerpo queda dividido en dos mitades simétricas, pero libres en su movimiento.

Evolución de los Kuroi

Las korai, estatuas femeninas, aparecen vestidas, envueltas en una larga y ceñida túnica (jitón), encima de la cual hay un ancho manto (himation) o un corto chal (peplo). Estas prendas forman infinidad de pliegues. Suelen tener una mano libre y la otra la llevan a la cadera con la que se levantan coquetamente el vestido. En el rostro muestran la misma sonrisa arcaica que los kuroi y el pelo cae en largas trenzas dispuestas en zigzag.





Transición al clasicismo
Primera mitad del siglo V a.C.

Los artistas tratan de dar a sus figuras el movimiento natural de la vida y su verdadera configuración anatómica. Su obra representa un estilo menos inflexible que el de las esculturas arcaicas, pero sin la natural movilidad de las obras típicamente clásicas.
Obras importantes:El auriga de Delfos, Frontón del templo de Zeus en Olimpia y Los Tiranicidas






Época Clásica
Segunda mitad del siglo V a. C.

Mirón, Policleto y Fidias son los grandes escultores del clasicismo que persigue dos objetivos: la perfecta imitación de la naturaleza, especialmente en el tratamiento del cuerpo humano y una representación idealizada del hombre.

Mirón es cronológicamente el primer escultor clásico. Es un broncista. Estudia el movimiento potencial, sin violencia. Su obra más famosa es el Discóbolo. Aunque maravilló a sus contemporáneos apartándose de la representación de un atleta en reposo, hay algunas reminiscencias arcaicas: el cabello sin relieve, la inexpresividad del rostro que no se corresponde con la acción y la frontalidad.





Policleto fue un gran teórico de la escultura. El cuerpo humano para él era número y proporción. Cada una de las partes del cuerpo debía tener unas dimensiones adecuadas para componer el conjunto armónico e ideal.
 Tales teorías están plasmadas en su Doríforo (portador de lanza). Pese a su aparente naturalismo hay mucha reflexión en esta estatua, sus grandes líneas obedecen a trazados geométricos en un afán de definir abstractamente la figura. También es novedoso el modo de mover la figura, conforme a la fórmula del contraposto que es la réplica definitiva al frontalismo.



El Diadúmenos probablemente encarna a Apolo en el momento de colocarse la tenia del triunfo. Carece de la dureza de planos del Doríforo y está más movido.



Fidias es la figura máxima de la escultura griega. Nacido en Atenas desde la mitad del siglo V se encontraba al frente de los trabajos del Partenón, gozando de la plena confianza de Pericles.
Su estilo está basado en figuras de actitudes pausadas, expresiones serenas y una cierta solemnidad. A estas características se une la calidad del modelado de los pliegues de los ropajes con una técnica conocida como paños mojados.
Su obra más importante es la decoración de las diferentes partes del Partenón: los frontones, las metopas y el friso que rodea la cella.
El frontón oriental representa el nacimiento de la diosa Atenea y en el frontón occidental Poseidón disputa a Palas Atenea la posesión de la ciudad.

Las noventa y dos metopas representan principalmente los combates que hubo que librar el rey de Atenas, Teseo, con gigantes, amazonas y centauros para apartarlos de la ciudad.
El tema del friso que rodeaba la cella son las Panateneas, procesión de todo el pueblo de Atenas hacia el templo de su diosa protectora llevándole toda clase de ofrendas en el día de su festividad.
También realizó Fidias diversas estatuas de las que sólo tenemos referencias literarias como la Atenea Lemmia, encargada por los ciudadanos de Lemmos para colocarla en la Acrópolis de Atenas; La estatua gigante de quince metros de altura de Palas Ateneas que se encontraba en el interior del Partenón realizada en la técnica criselefantina (oro y marfil); también de oro y marfil era el Zeus que hiciera para el santuario de Olimpia, del que nos dan idea las monedas. Estaba sentado en un trono y henchido de majestad.
La influencia de Fidias es perceptible en numerosas figuras de esta época como los relieves que decoraban la balaustrada del templo de Atenea Niké en la Acrópolis, hechos ya en las postrimerías el siglo V. El relieve de la Victoria que se ciñe la sandalia presenta una insuperable maestría en la utilización de la técnica de los paños mojados usada por Fidias.






Periodo Clásico tardío
Siglo IV a. C.
Tras la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso (404 a. C.) es evidente la crisis de la polis clásica. Los griegos quedan desencantados de los viejos ideales del siglo V. En la escultura se refleja también un estilo más libre y subjetivo frente a la idealización del siglo anterior.

Praxíteles era ateniense. Su arte representa la gracia. Modela sus figuras en mármol o bronce, componiendo formas blandas, suavizando las líneas con curvas delicadamente bellas. El claroscuro tiene un papel importante en su arte. El peinado se hace con grandes mechones, acentuándose el contraste lumínico, diferenciándose de los peinados planos arcaicos y del siglo V.
Sus obras son figuras de dioses pero sus modelos son hombres y representan seres humanos. Así por ejemplo, Friné fue para él una amante y modelo para su máxima creación femenina: la Venus de Cnido.
Sus figuras masculinas tienen un sabor femenino. En ellas gusta Praxíteles de arquear abiertamente el cuerpo, abriendo larga curva. Así ocurre en el Apolo Sauróctonos. El dios está apoyado indolentemente contra un árbol y se dispone a matar a un lagarto.
El modelo masculino más importante de Praxíteles es el Hermes. La estatua representa una escena en la que Hermes con una expresión afectuosa ofrece con su brazo ahora mutilado un racimo de uvas, que el niño Dionisos deseaba coger, indicando sus futuras inclinaciones a la bebida.





Scopas era original de Paros. Es característico en él su capacidad para revelar las interioridades del alma, como el amor, la sensualidad, la nostalgia, la inquietud,… Tuvo predilección por las representaciones más trágicas. Este ideal aparece expresado en su Ménade, que se halla poseída del furor dionisiaco; en ella vemos su tendencia sensual al abrir provocativamente los vestidos. Otra de sus obras importantes es el Meleagro, en cuyo rostro se ve la expresión trágica anunciadora de su próxima muerte. Para conseguir este patetismo, Scopas hunde los ojos y los inclina hacia arriba, entreabre la boca, que se dispone anhelante y dispone el peinado en mechones abultados y claroscuristas.



Lisipo es el tercer gran maestro del siglo IV, estableció un nuevo canon más estilizado que el de Policleto consistente en el alargamiento de los miembros y la reducción de la cabeza, que es una octava parte de toda la altura.
Posee estas características el Apoxiomenos que representa a un atleta desnudo, con los brazos extendidos hacia adelante, en actitud de quitarse del cuerpo con el estrígiles el aceite que se había dado para competir.
Sus representaciones son preferentemente masculinas como el Ares Ludovisi que aparece sentado en una postura de cómodo naturalismo, impropia de la seriedad de un dios. Su Hércules Farnesio, pese al abultamiento de sus músculos, es también de proporciones lisípeas.
Otra faceta del arte de Lisipo son sus retratos. Fue el retratista oficial de Alejandro Magno del que se le atribuyen diversas cabezas.




Helenismo
Del siglo III al siglo I a. C.

Tras la muerte de Alejandro Magno la escultura experimentó importantes cambios que obedecían a transformaciones políticas y sociales y a la búsqueda de nuevas formas de expresión.
Una vez conseguidos el virtuosismo y la perfección técnica, los artistas se lanzan a la búsqueda de nuevos temas (cotidianos, extranjeros, grotescos,…) y al interés por representar emociones y estados de ánimo que suponen un alejamiento del idealismo de la época anterior.
Abundan las esculturas pero por lo general se desconocen la fecha y el autor.

La escuela de Atenas es la más tradicional, continúan haciéndose obras de imitación de Scopas, Praxíteles y Lisipo, como el Pugilista o el Torso de Belvedere. La influencia clásica también es visible en la Venus de Milos.

La escuela de Rodas destaca por sus obras barrocas llenas de movimiento como la colosal Victoria de Samotracia, representación alada de la Niké antigua, concebida aquí con soberbio naturalismo. Se apoya en la proa de un navío, que levanta a la estatua y la hace más airosa. Los pliegues se ciñen, transparentes, al bellísimo cuerpo, ondeando por los lados como pabellón marinero.
El grupo de Laoconte nos recuerda el pathos scopásico. Es una obra del siglo I a.C. y es toda una síntesis de las tendencias helenísticas. La obra representa el momento en que dos serpientes se enroscan al cuerpo de Laoconte y sus hijos castigados por Poseidón por recelar del caballo de Troya. Por lo tanto el tema de la obra es la representación del dolor. Es maravillosa la unidad de líneas, la unidad psicológica y la unidad plástica de esta composición.
La escuela de Pérgamo. Pérgamo era la capital de un sólido imperio helenístico en el Asia Menor. Entre sus obras importantes están las representaciones de los galos o gálatas, pueblo bárbaro que intentó invadir el imperio. Pero la gran creación de Pérgamo esel Altar de Zeus y Atenea erigido en el siglo II a. C. El tema elegido para decorar el friso del altar es la gigantomaquia (lucha de los dioses contra los gigantes). La técnica escultórica revela la influencia de Scopas, en esas caras de mirada visionaria y boca anhelante.

La escuela de Alejandría fue uno de los núcleos fundamentales de este periodo. Allí el paisaje antropomórfico griego logra una de sus más características representaciones en el famoso grupo del Nilo

lunes, 28 de mayo de 2012

Gálata suicidándose


El gálata Ludovisi

Escultura helenística que representa a un gálata suicidándose tras haber matado primero a su esposa, para no caer en manos de los enemigos griegos .
Fue encargada por el rey Átalo I, para conmemorar la victoria sobre los celtas (gálatas).
Mide 2,11 m de altura y es la pieza central de un grupo escultórico.
Se trata de una copia romana de un original griego en bronce. El escultor pudo ser Epígonas. Se encuentra dentro de la Escuela de Pérgamo.
Actualmente se encuentra en el Museo Nacional Romano del Palacio Altemps.


Esta obra pertenece a la escuela de Pérgamo y es sumamente interesante por los contrastes que presenta: hombre-mujer, desnudez ascendente- vestido descendente, vivo-muerta, rostro expresivo-rostro inexpresivo,la fuerza hacia arriba que está haciendo el hombre para levantar a la mujer y el peso hacia abajo del cadáver ...
También nos asombra la gran variedad de puntos de vista que crea y que obligan al espectador a moverse en torno a ella.
Su estructura es piramidal, con la espada como eje central, y dos diagonales cruzadas que forman los brazos respectivos de la pareja. Su composición es cerrada, pues están enlazados y tocándose,sin dejar ningún espacio abierto.
La escena desprende mucho dramatismo y mucha teatralidad. Detalles como la sangre que ya empieza a brotar de la herida causada por la espada, confiere mayor realismo a la escultura. O el gesto de desafío del hombre, al girar la cabeza hacia atrás,mirando con valentía al enemigo,como diciendo: "No vas a atraparme vivo, antes me mato yo. "
El hecho de que los griegos representaran al enemigo como seres llenos de coraje y heroicidad era para ensalzarse a ellos mismos por haber derrotado a contrincantes de tan alto nivel.

 Dijo J. Charbonneaux al respecto de la misma: "La pasión, la desesperación se exteriorizan sin reserva; los vacíos exaltan el movimiento y hacen sentir las rupturas de ritmo; el corto manto agitado y la desnudez ascendente del formidable aparejo muscular del guerrero se oponen ostensiblemente al cadáver caído, cubierto de telas que fluyen hacia el suelo".


jueves, 26 de abril de 2012

Artes Plásticas en el Antiguo Egipto


LAS ARTES PLÁSTICAS DEL ANTIGUO EGIPTO
EN TORNO AL ESTILO EGIPCIO
“Uno de los rasgos más estimables del arte egipcio es el que todas las estatuas, pinturas y formas arquitectónicas se hallan en su lugar correspondiente, como si obedecieran a una ley. A esta ley, a la cual parecen obedecer todas las creaciones de un pueblo, la llamamos un ESTILO. Las normas que rigen todo el arte egipcio confieren a cada obra individual un efecto de equilibrio y armonía.
El estilo egipcio fue un conjunto de leyes estrictas que cada artista tuvo que aprender desde su más temprana juventud. Pero una vez en posesión de ellas, su aprendizaje había concluido. Nadie pedía una cosa distinta, nadie le pedía que fuera original. Por el contrario, probablemente fue considerado mejor artista el que supiera labrar sus estatuas con mayor semejanza a los admirados monumentos del pasado. Por ello, en el transcurso de tres mil años el arte egipcio varió poco. Cuanto fue considerado bueno y bello en la época de las pirámides, se tuvo por excelente mil años después.”
Ernst Gombrich. Historia del Arte.


LA ESCULTURA
Rasgos generales
· Se trata de escultura de carácter religioso y funerario. Las formas escultóricas representan, por un lado, a los dioses del panteón egipcio y al faraón como dios-hombre, como un ser sobrenatural, y por otro, personajes de la corte y escenas de la vida cotidiana. El tratamiento de las formas varía según se trate de unas o de otras. No se trata de una escultura de adorno, ya que sólo puede ser contemplada por el alma del muerto.
· Las formas básicas son el relieve (policromado) y la estatua exenta o de bulto redondo.
· El artista concibe la figura humana siempre en tensión física y espiritual totalmente ajena a la vida diaria. La idealización es una norma básica de la plástica egipcia.

La estatuaria real
· La piedra dura (basalto, granito, diorita, etc.) y la caliza fue la materia prima empleada en la estatuaria real. También se utilizaron materiales nobles como el oro o el marfil, hoy desaparecidos.
· La estatuaria real egipcia presenta una serie de convencionalismos y estereotipos que se repiten a lo largo de siglos, como son:
- La clara presencia de un canon, de una norma compositiva que regula cómo deben ser realizadas las obras. Como ideal de este canon debemos considerar una figura humana puesta en pie, en la cual la longitud total del representado (desde el centro de la frente hasta la planta del pie) guarde una determinada proporción, exactamente la de 18 veces la medida del puño cerrado. Es lo que se denomina "canon de los 18 puños“, que sólo en época ya muy tardía, a partir del siglo VII a. C., sería sustituido por otro de 21 puños, que alargaba más las figuras.
- La ley de la simetría y La frontalidad. Reforzadas por la disposición de los brazos a los lados del torso y la rigidez de la nuca, que sujeta en posición central la cabeza.
- Las dimensiones: se alternan desde estatuillas de pequeño tamaño a estatuas colosales. En la representación de grupos las figuras se yuxtaponen en una misma actitud y posición.
- Arcaismo en las representaciones anatómicas, que aunque resultan proporcionadas (el canon), ofrecen una visión superficial e idealizada del representado. Las formas acaban resultando, por tanto, rígidas.
- La pierna izquierda suele avanzarse ligeramente en señal de movimiento. Los brazos pegados al cuerpo. Todo ello refuerza el carácter cerrado de las composiciones.
- El tratamiento de los paños y ropajes también resulta rígido, sobre todo en las figuras masculinas; en las femeninas los paños se adaptan al cuerpo.
- El hieratismo (actitud hierática) y la solemnidad, son otros tantos rasgos presentes en la estatuaria. Los rostros son inexpresivos, con la mirada perdida en el infinito, dando lugar a imágenes frías y distantes, totalmente alejadas del espectador. Ojos almendrados. Mirada alta y fija al frente. El dolor y la alegría no existen en estas representaciones, las figuras parecen sorprendidas en algún desfile o ceremonia oficial.
- El retrato destaca por su regularidad geométrica (simplicidad) y la aguda observación de lo esencial. Son equilibrados y con vida, pero resultan remotos en su eternidad.
- La jerarquización de las figuras es otro rasgo característico. El mayor tamaño de la figura del faraón está en consonancia con el rango que éste ocupa en la sociedad egipcia.
- Su función es presentar al faraón como un dios, como alguien diferente del vulgar mortal, de ahí la ausencia de movimiento, el estatismo y la quietud que sugieren atemporalidad y, por tanto, eternidad.
Es por esto último por lo que la estatuaria egipcia no sufre cambios importantes a lo largo de su milenaria historia. Tales convencionalismos fueron fijados en el Imperio Antiguo y preservados casi hasta el final de la civilización egipcia.
Ejemplos notables de la estatuaria real:
· El faraón Kefren. Imperio Antiguo, IV dinastía.
· La Tríada de Mikerinos. Imperio Antiguo, IV dinastía. Obra comentada.
· Rahotep y Nofret. Imperio Antiguo, IV dinastía. (alejada de algunos convencionalismos por su policromía y mayor naturalismo).

La estatuaria cortesana
Frente a esta estatuaria real de carácter sobrenatural, se dio otro tipo de escultura más “vulgar”, que representaba a altos dignatarios de la corte real, altos funcionarios, escribas o administradores; en ningún caso se trataba de una “estatuaria popular”.

Obras notables de este tipo son:
· El escriba sentado Imp. Antiguo, V dinastía. (piedra caliza policromada).
· El alcalde del pueblo. Imp. Antiguo, V dinastía.

Los rasgos que definen a estas esculturas son:
- la humanización del personaje representado, con una gran carga de realismo. El estudio psicológico y la representación de actitudes humanas de forma naturalista contribuyen a este efecto.
- Se trata de seres humanos que desean ser reconocidos por su apariencia. La mayor parte de estas estatuas tenían un propósito funerario, y según la tradición egipcia, el “Ka” del difunto debía de ser capaz de reconocerse en sus propias estatuas, de ahí el realismo de las mismas.
- Se trataba de una estatuaria privada, en contraposición a la estatuaria pública centrada en el faraón.
- Los materiales empleados fueron tanto la piedra como la madera, que se policromaban.
- Se emplean los mismos convencionalismos estéticos que se han señalado para la estatuaria real.


EVOLUCIÓN DE LA ESCULTURA EGIPCIA
Aunque las convenciones se mantuvieron durante toda su historia, es posible establecer algunos hitos evolutivos y, sobre todo, diferenciar la etapa del faraón Amenofis IV (Akenatón), que introdujo mayores cotas de libertad y realismo en la plástica.

IMPERIO ANTIGUO (3000-2000 A. de C.): se fijan los convencionalismos ya enunciados. Se alternan obras en marfil de pequeño tamaño y grandes colosos de piedra. La influencia religiosa y el ansia de realismo se manifiestan en las llamadas “cabezas de sustitución”, que se adaptaban a cuerpos hechos en serie.; sólo el rostro se considera en este momento personificación del difunto. Se pueden destacar las siguientes obras:

· El faraón Kefren. Imperio Antiguo, IV dinastía.
· La Tríada de Mikerinos. Imperio Antiguo, IV dinastía. Obra comentada.
· Rahotep y Nofret. Imperio Antiguo, IV dinastía. (alejada de algunos convencionalismos por su policromía y mayor naturalismo).
· El escriba sentado Imp. Antiguo, V dinastía. (piedra caliza policromada).
· El alcalde del pueblo. Imp. Antiguo, V dinastía.

IMPERIO MEDIO: Sin abandonar nunca los convencionalismos del periodo anterior, se produce un acercamiento a la realidad cotidiana. En algunas obras pueden percibirse, disimulados, algunos sentimientos y expresiones graves y pensativas. Las figuras se alargan, y la comparación de varias estatuas del mismo faraón permite comprobar los estragos de la edad sobre el personaje. En la XII dinastía se vuelven a imponer los valores del Imperio Antiguo, volviendo el academicismo y la frialdad.
Obras:
· Retrato de Sesostris III, de la XI dinastía.

IMPERIO NUEVO (s. XVI - XII A. de C.): La recuperación política y artística se produce con la XVIII dinastía, con la que se inicia este periodo, cercano ya al 1500 A. de C. Para la plástica es un momento decisivo por la renovación que se produce en las técnicas, la temática y la sensibilidad. Bajo el reinado de Ejnatón (Akenatón) o Amenofis IV, el faraón que pretendió reformar la religiosidad egipcia mediante la imposición del culto al Sol, la escultura adquiere una extraordinaria dulzura. Los relieves representan escenas de la vida cotidiana y no rehuyen, movidos por un intenso naturalismo, los aspectos físicos desagradables del propio faraón. En la época de los Ramesidas, de gran expansión militar, se cultiva la estatua colosal.
Obras:
· Retrato de Nefertiti.
· Relieves con escenas de la vida del faraón Ejnaton (Akenatón o Amenofis IV).
PERIODO SAITA (S. VIII - I a. de C.)
PERIODO HELENÍSTICO (hasta el s. I A. de C.)
· La cabeza verde.

LOS RELIEVES Y LAS PINTURAS: UN ARTE PARA LOS MUERTOS y LA ETERNIDAD.
Relieves y pinturas constituyeron la decoración más abundante en el interior de las mastabas y los hipogeos. Fue durante el Imperio Nuevo cuando la pintura se convirtió en un recurso expresivo de las creencias y ritos funerarios egipcios. No adornan, se conciben para ser contemplados por el alma del muerto.
· El relieve egipcio posee poco bulto, de ahí que hablemos de bajorrelieve. Generalmente se policromaba, de modo que casi parecen pinturas.
· La pintura se sirvió de una técnica mixta para la ejecución de sus murales, consistente en la utilización del fresco en primer término, para luego ser repasado con temple.
· Los recursos expresivos del relieve y la pintura son similares y están ligados a los rígidos convencionalismos de la plástica egipcia, que apenas evolucionaron en su larga historia. A estos convencionalismos, que dan unidad a todas las creaciones de esta civilización a pesar de la singularidad de cada obra, los llamamos ESTILO EGIPCIO.
Aspectos formales del estilo egipcio
Los procedimientos formales se caracterizaban por un principio estricto: cada cosa tenía que ser representada desde el ángulo más característico (muchos dibujos infantiles aplican este principio, podéis hacer la prueba si tenéis hermanos pequeños). Este principio explica, por ejemplo, las convenciones que se repiten en la representación del cuerpo humano (visión rectilínea del cuerpo humano: cabeza de perfil, ojos de frente, vista frontal de la parte superior del cuerpo, etc.).
· La composición se caracteriza por su sentido geométrico del orden y la escala.
· Predominio del dibujo (dibujan de memoria, de conformidad con reglas estrictas) sobre el color, de modo que las figuras se trazan mediante líneas (contornos y dintornos), creando zonas que después se colorean con tintas planas intensas y muy contrastadas, sin degradación tonal o lumínica.
· Las figuras suelen disponerse siguiendo ciertos convencionalismos: el cuerpo permanece de frente, mientras la cabeza y las piernas se colocan de perfil. El espacio y la profundidad no existen y las figuras aparecen en un solo plano, si bien se usa el recurso de la repetición del perfil, sugiriendo la superposición de una figura sobre otra para intentar crear la sensación de varios planos de profundidad.
· Las escenas se estructuran por registros, bandas con filas de personajes en un solo plano. Con estos registros se logra un ritmo compositivo de gran dinamismo.
· El movimiento es muy limitado, aunque hay variaciones. Los personajes sagrados se atienen más a los estereotipos, mientras las personas comunes están dotadas de mayor naturalidad y movimiento.
· La ausencia de profundidad y de volumen hace que estas representaciones sean planas y poco realistas.
· El sentido geométrico del orden no les privó de observar los detalles de la Naturaleza con sorprendente exactitud. Cada pájaro, planta o pez, está dibujado con tanta fidelidad que es posible reconocer la especie.
No debemos suponer que los artistas creyeran que las personas eran o parecían como ellos las representaban, sino que se limitaban a seguir unas reglas que les permitían insertar en la forma humana todo aquello que consideraban importante y característico.
Temática (Iconografía)
· Imágenes de la vida de ultratumba y escenas de la vida real conforman la doble temática del relieve y la pintura egipcia.
· Debido a su ubicación en las tumbas se pretendía dar una imagen de como era la vida real del difunto y como sería en el “más allá”.
· Las pinturas muestran una aguda observación de la naturaleza y expresan alegría y optimismo vital.

CONCLUSIONES
La misión del artista era representarlo todo tan clara y permanentemente como fuera posible. Por ello no se ponían a tomar apuntes de la naturaleza, tal y como ésta aparece desde un punto de vista fortuito. Dibujaban de memoria y de conformidad con reglas estrictas que aseguraban la perfecta claridad de todos los elementos de la obra. Su método se parecía más al del cartógrafo que al del pintor; las pinturas son diagramas, mapas conceptuales. No importaba la belleza, sino la perfección. El arte egipcio no está basado sobre lo que el artista ve en un momento dado, sino sobre lo que él sabía que pertenecía a una escena o persona. El conocimiento de su significado.

La Arquitectura en el Antiguo Egipto


UNA APROXIMACIÓN A LAS CARACTERÍSTICAS GENERALES
DE LA ARQUITECTURA EGIPCIA

"Se da más importancia a la casa de los muertos que a la de los vivos; es una arquitectura para la eternidad".
"Qué revelan las pirámides de Egipto acerca de su propia historia? ...Nos hablan de un país perfectamente organizado, donde fue posible apilar esos gigantescos montes de piedra en el transcurso de la vida de un faraón, y nos hablan de faraones tan ricos y poderosos que pudieron obligar a millares de obreros o esclavos a trabajar para ellos año tras año...con los medios más primitivos."
Ernst. Gombrich. Historia del Arte.


Características generales:
· Se utiliza la piedra como material constructivo, aparejada en sillares perfectamente cortados (labrados de manera geométrica). Con ellos se pueden elevar muros sin salientes y edificios de perfiles rectilíneos. El deseo de permanencia del arte egipcio tiene en ella su mejor cauce expresivo.
· El colosalismo arquitectónico. La edificación resulta desproporcionada en relación a la función que tiene el edificio. Ni se precisaba el volumen de una pirámide para enterrar la momia de un faraón, ni en los templos se congregaban grandes multitudes; se trata de un propósito consciente. El egipcio está obsesionado por la presencia de fuerzas sobrenaturales y por el sueño de la supervivencia; en consecuencia, el edificio desborda la escala humana; se impone por su grandeza en el ánimo del espectador y suscita sentimientos de temor. El colosalismo abruma al humilde campesino del Nilo y lo confirma en la grandeza y poder absoluto del faraón-dios.
· Es una arquitectura arquitrabada, basada en líneas horizontales y verticales o, como en las pirámides, en un dispositivo diagonal. La curva está ausente en la arquitectura egipcia. Gruesos muros y cubiertas planas. Simetría y repetición de formas básicas.
· La columna: función sustentante y ornamental. Su introducción como elemento estructural en los templos supone la plasmación del recuerdo de la forma vegetal de la palmera. En un principio las columnas fueron simples haces de troncos; más tarde se sustituyeron por fustes de piedra estriados, en recuerdo de su origen vegetal. Posteriormente el fuste liso marcó ya la distancia respecto a los orígenes. No obstante, el recuerdo del árbol perdura en los capiteles, diseñados con hojas de loto (lotiformes), de papiro (papiroformes), o de palma (palmiformes). Cuando se emplea la diosa Hathor, se llaman Hathóricos. La columna protodórica, con fuste acanalado y capitel formado por dos paralelípedos de piedra, es un referente básico para el posterior desarrollo de la arquitectura griega.

TIPOLOGÍAS ARQUITECTÓNICAS
LA ARQUITECTURA FUNERARIA. LA TUMBA:
· La Mastaba. Primera forma arquitectónica con fines mortuorios. Constituida por un tronco de pirámide o cuadrado con muros de talud, y que supone una evolución de las primitivas tumbas en túmulo. La momia del difunto se disponía en un pozo excavado bajo la construcción, donde se hallaba la cámara mortuoria. Otra estancia, el serdab, contenía el doble del difunto, junto a diversas estatuillas y símbolos funerarios. Al exterior se abría la capilla de las ofrendas. Las mastabas formaban conjuntos dispuestos geométricamente formando calles, lo que daba lugar a auténticas ciudades de los muertos o necrópolis.

· La Pirámide. Será la forma típica de enterramiento real durante el Imperio Antiguo (2686-2181 A. de C.). La tipología de la pirámide no es sino la evolución de la mastaba que prolonga sus aristas hasta confluir en un vértice. Sus estancias esenciales son las mismas. Aunque su disposición interna es más compleja. Las pirámides estaban precedidas por templos funerarios dedicados al difunto. La pirámide es un compendio de artifícios matemáticos y, a la vez, el mejor símbolo del poder político del faraón. La primera pirámide parece ser la de Zoser en Sáqqara, construida por el arquitecto Imhotep. El conjunto más importante es el de Gizéh, donde se hallan las tres grandes pirámides de la IV dinastía, las de Keops, Kefren , acompañada por la famosa esfinge, y Mikerinos.
· Los Hipogeos. Durante el Imperio Nuevo (1552 - 1069 A. de C.) se extiende un nuevo tipo de construcción funeraria excavada dentro de una montaña con una disposición interna que trasponía, en cierto modo, las estancias de las pirámides. Se trata de una arquitectura totalmente adintelada que utiliza, a veces, el pilar como soporte. Los muros estaban decorados con pinturas y relieves.

LA ARQUITECTURA RELIGIOSA: EL TEMPLO
El templo, junto con el hipogeo, constituye la tipología arquitectónica más representativa del Imperio Nuevo. El templo religioso por excelencia no tiene ya una función funeraria sino devocional, es decir, albergar la figura de un dios y servir de receptáculo para los ritos en su honor. La religión politeísta egipcia favoreció la construcción de templos por doquier para su culto. Los templos estaban a cargo de una casta sacerdotal y cada uno poseía tierras y siervos para su sustento económico.

Tipología y descripción del templo clásico egipcio. El edificio se ve antecedido por una avenida de esfinges, que se apostan en los laterales enmarcando el paso de las procesiones. Ésta termina en un obelisco, monolito apuntado y acabado en pirámide en el que se hallan grabados textos alusivos a la advocación del santuario. El edificio en sí tiene planta rectangular, accediéndose por un lado corto donde se dispone la puerta, colocada entre dos pilonos o torres con los muros en talud. Todos los templos contaban con tres espacios bien diferenciados: la Sala Hípetra o patio con pórticos, la Sala Hipóstila y la Cella o Naos, lugar reservado a la efigie del dios. Además de los sistemas adintelados, la columna tiene un papel esencia en estas construcciones como elemento sustentante y ornamental, por la riqueza y variedad de sus capiteles. Las salas van disminuyendo su altura hacia el interior, lo que hace que también disminuya la iluminación de las salas, donde brillan los muros polícromos a la luz de las lámparas.

UNA VALORACIÓN DE LA IMPORTANCIA PRÁCTICA DE LAS PIRÁMIDES A LOS OJOS DE LOS FARAONES Y SUS SÚBDITOS
El faraón es la encarnación de la divinidad que retorna, tras su muerte, a la morada de los dioses. No es un hombre sino un dios lo que albergan las pirámides. Las pirámides, elevándose hacia el cielo, proyectan la radiación solar sobre la tierra. Como tumbas aseguran el tránsito al más allá y, sobre todo, garantizan la supervivencia del faraón (símbolo y encarnación de la civilización egipcia) en la vida de ultratumba. Defienden su sagrado cuerpo de la destrucción. El cuerpo ha de ser conservado (momificado) para que el alma viva en el más allá. Estas creencias determinan, a su vez, el que la imagen del faraón-dios se perennice. Los escultores labran la imagen del rey e duro e imperecedero granito y lo colocaran en la tumba, para que el alma, al reconocerse en la imagen, pueda revivir en el más allá.


jueves, 19 de abril de 2012

El despertar del Arte- Arte Prehistórico

EL DESPERTAR DEL ARTE


Iniciamos el largo camino de la historia del arte con el que es su acta de nacimiento: las pinturas rupestres y los pequeños objetos muebles (bastones de mando, figurillas femeninas _ Venus _, animales, etc.) que realizaron nuestros antepasados en el Paleolítico superior. Tales manifestaciones constituyen la mejor prueba de que la expresión artística, ligada a un fin práctico y a una cierta idea de la belleza, es una cualidad inherente al ser humano. Aquí os dejo algunos textos para que reflexionéis sobre este hecho.


TEXTOS COMPLEMENTARIOS
"Nadie dudaría ahora en calificar de obra maestra el conjunto de figuras pintadas y grabadas en Altamira. Sin embargo, las cosas son y existen desde que se las reconoce como tales pero, cuando las reconoce ¿quién?, ¿cuántos?, ¿quienes? ¿Quiénes y cuándo se ha decidido que Altamira es Arte y no una curiosidad arqueológica?.
Sautuola, hombre culto y universalista afirmó que "su autor -el de las grandes figuras de Altamira- no carecía de mérito artístico". Por el contrario, E. Lemus, a quién podemos asignar el papel de representante oficial del arte de la época, respondía en 1881 que
"tales pinturas no tienen carácter de Arte y son sólo la expresión que daría un mediano discípulo de la escuela moderna". Debieron producirse los "ismos" de comienzos del siglo XX para su indudable valoración como obra de arte. Y quizá fueran definitivas las reuniones en Santiltana (1949-1950), en torno a la Escueta de Altamira, de artistas, estudiosos y críticos notables reivindicando el arte paleolítico; o Picasso, a quién se atribuye decir que "desde Altamira todo es decadencia" o, "ninguno de nosotros es capaz de pintar así". Antes que todos ellos, en 1928 el poeta y pintor R. Alberti ya había calificado Altamira como "el santuario más hermoso del arte español".
El Arte, la creación plástica simbólica, es uno de los pocos patrimonios exclusivos de nuestra especie, del Homo sapiens sapiens. Cuando procedente de África llega a Europa -el Hombre de Cromagnon- lo hace con un bagaje intelectual, cultural y técnico que le permite expresarse y crear indistintamente de forma naturalista -incluso preciosista-, abstracta, geométrica, sintética... Y todo ello tanto a través de la pintura como de la escultura que hemos encontrado con fechas anteriores a los 30.000 años de antigüedad. Se trata de un arte utilitario, no ornamental, colectivo, social; un arte mediante el que se manifestaba una manera de entender la vida, de entender el mundo y de entrar en relación con otras realidades mas allá de la inmediatez de la materia. Para nosotros no hay duda: en Altamira hubo artistas geniales, excepcionales; sólo así se entiende que cuando el grupo, la banda de personas que se alimentaban de la caza, necesitó que fuera pintada una serie de bisontes y otras figuras alguien, además de eso, realizó un presente eterno."

J.A. LASHERAS: ¿Altamira es arte?. Descubrir el arte. nº 29 (Julio.2001), pág 42.